martes, 15 de mayo de 2012

"ScRap"


Elliot contempló el atardecer como a él mas le gustaba, en el jardín de su casa, sentado en su butaca playera reclinable, y tomando un botellín de cerveza bien frío. Su casa lindaba con el frondoso bosque que conducía a las montañas, y en el se escuchaban los sonidos de los animales que parecían no descansar nunca. 
La noche fue llegando como de costumbre y saltó el automático, encendiendo la única luz en el patio.
Elliot respiró profundamente el frescor veraniego y decidió cenar ahí mismo, contemplando el paisaje.
Al terminar, se había comido cerca de un pollo asado él solo y se encendió ese único cigarrillo de detrás de las comidas, ya que llevaba mas de medio año intentando dejar de fumar, aunque no lo conseguía.
Entonces fue cuando escuchó el ruido de matorrales cerca de su alambrada. Él estaba acostumbrado a que de vez en cuando algún animal se acercara, pero por el sonido, este tenia un tamaño considerable. ¿Un oso? No creía. No había osos por allí desde el siglo pasado. Ni jabalíes, ni mucho menos lobos. Entonces se le pasó por la cabeza algo peor. Algún ladronzuelo o pervertido.
"¿Quien anda ahí?" gritó levantándose. Qué pregunta mas tonta. Sabía de sobra que no le iban a contestar. Aunque tuvo una sorpresa y de entre la oscuridad escuchó, "Scrap!!".
La voz era gutural, como la de un borracho harto de vodka mezclado con orujo. "Vaya, ya tenemos un capullo vagabundo por aquí" pensó.
Elliot cogió lo que tenía más a mano, los restos del pollo a medio comer, y los lanzó hacía el lugar de donde procedía la voz. "¡Como te vea otra vez por aquí te pego un tiro, imbécil!"
Dicho esto, Elliot se metió en su casa.
A la mañana siguiente fue hacia donde había escuchado la voz, no se hubiese cagado o algo peor cerca de su valla y tuviera que aguantar el olor en su patio. Pero lo que encontró fue distinto. Una moneda de aspecto antiguo. Con sorpresa la recogió y la llevó a un anticuario que le dijo que valía una buena cantidad de dinero por su antigüedad y que además era de oro.
Esa misma noche,Elliot fue de nuevo a su patio con la esperanza de que ese tal “Scrap” volviera.
Efectivamente, casi a al misma hora los arbustos se movieron de nuevo. "Scrap hambre!!" Se escuchó.
"No sé quien eres, pero me has echo ganar una pasta con la moneda. ¿Tienes mas?" preguntó David, y le arrojó un pollo asado que había comprado ese día. A la mañana siguiente, sucedió lo mismo.
Así pasó una semana. Elliot no conocía a su benefactor, solo que daba oro a cambio de pollo. Un chollo en toda regla.
Una noche Elliot esperaba a su "amigo" cuando los arbustos se movieron. "Ya vienes a por tu pollo, ¿eh, Scrap?" dijo él.
De pronto algo cayó justo delante de sus pies con un chapoteo. Horrorizado, David contempló un torso de mujer con grandes trozos de carne arrancados.
"¡Joder!" Gritó el hombre, y se refugió corriendo en su casa. Rápidamente fue hacia su habitación a coger su escopeta con la que algunas veces había ido a cazar y la cargó con dos cartuchos. En la puerta del patio se escuchó un fuerte golpe y el ruido de madera rota. "Mierda, ha entrado" pensó. En la cocina sonaron pasos. Elliot cerró la puerta y echó un pequeño cerrojo que había instalado cuando su hija y su mujer aun vivían con él. Se oyeron pasos lentos y extraños, ya que muchas veces parecía que andaba a dos patas y otra a cuatro. De pronto silencio. Elliot contuvo la respiración apuntando hacia la puerta, con la falsa esperanza de que lo que fuera se largara. Entonces recordó que tenía el móvil en uno de los cajones de la mesita. Lentamente e intentando hacer el menor ruido posible abrió el cajón y sacó el aparato de última generación. Una gota de sudor frío bajó por su frente cuando su dedo se aproximó a la primera tecla del numero de emergencias.
La puerta salto en pedazos...


El policía entró en la habitación mientras cubría su boca y nariz con la mano “Vaya matanza ¿eh, sargento?”-
“El tipo era un puto maniaco homicida. Mira el estado en el que han quedado esos dos cuerpos”- alegó el sargento.
El médico forense se acercó a ambos, “-Sargento. Este hombre ha muerto de un infarto debido a un fuerte shock. ¿Que le causaría tanto miedo?-
-“Seguro que la mafia vendría a por el para ajustarle las cuentas, o algo asi, si no, no habría estado apuntando a la puerta con su escopeta.” Dijo este último mientras podía comprobar cómo a su compañero se le transformaba la cara en una mueca de pánico y terror:
-“¡Dios mio, Sargento! ¡¡El móvil!!¡¡¡Mire la foto del móvil!!!”